viernes, 18 de abril de 2014

Berisso descontrol

En la tarde en que se confirmó el descenso de Villa San Carlos, el partido se suspendió a raíz de una batalla entre barras y la policía. Los violentos destrozaron autos y casas. Después del caos hubo apenas dos detenidos. Si algo le faltaba a Villa San Carlos era descender a la B Metro como le ocurrió este viernes: con un partido suspendido -iba 0-2 ante Boca Unidos- por incidentes entre barras y la policía. Berisso fue un caos. Hubo corridas, piedrazos, descontrol. Los violentos rompieron lo que tenían por delante: al auto del fotógrafo de Olé le tiraron adoquines. Dos personas fueron detenidas. El partido se frenó en el final del primer tiempo, cuando Villa San Carlos caía 2-0 ante Boca Unidos. En diez minutos la visita resolvió el partido aprovechando dos gruesos errores del fondo de los de Berisso. Oviedo tuvo tiempo para fallar y rehacerse antes del 1-0 y el Pipa Estévez se encontró con una pelota de regalo y definió con categoría para el segundo. Simultáneamente, afuera se generaba un revuelo entre chicos de la zona (que quisieron ingresar sin pagar) con la policía, que los detuvo y reprimió con balas de goma. La barra, desde adentro, tomó posición. Así, la pelea se trasladó al interior del estadio. Los jugadores de San Carlos se desesperaron por la presencia de sus familiares en la zona invadida por los revoltosos, al tiempo que trataban de frenar a los hinchas que, desde adentro, dudaban en involucrarse o no; mientras tanto, los de Boca Unidos se fueron rápidamente al vestuario. El árbitro, Ramiro López, decidió la suspensión sin dudar.
En tanto, los violentos rompieron todo lo que encontraron a mano: llenaron de piedrazos al micro de Boca Unidos que estaba estacionado sobre la calle 28 y provocaron corridas que se extendieron por más de media hora. Nadie se salvó de los daños: varios jugadores de la Villa (Ezequiel Melillo, Diego Mendoza o Emanuel Sarati, por ejemplo) también vieron como rompían sus propios autos estacionados en las inmediaciones del club. Los vecinos tampoco resultaron indemnes, decenas de ventanas rotas fueron el paisaje de unas calles arrasadas. Hubo una docena de detenidos, pero la mayoría de los agresores se escaparon en varias motos en las que habían llegado sin que pudieran ser parados. El operativo, a cargo de la seccional de Los Talas, recibió apoyo desde La Plata y desde Ensenada para ayudar al accionar policial, pero el daño ya estaba hecho. A San Carlos le quebraron el corazón. Boca Unidos, claro y justo ganador, fue un testigo involuntario. olé

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