domingo, 20 de julio de 2014

Riquelme: "De Bianchi no opino, el mejor entrenador es Borghi"

Román inició su ciclo en Argentinos con un contragolpe letal al técnico de Boca, quien se había negado a hablar de él días atrás. "Si hoy tengo para comer, es gracias a este club que me enseñó de chiquito", dijo.
Fue una presentación a la europea: Argentinos Juniors abrió su microestadio, montó su escenario, llenó las tribunas y mostró a sus ídolos, a los niños prodigio que volvieron al club. Juan Román Riquelme es la gran figura que regresó. Si bien nunca jugó en Primera porque Boca lo incorporó cuando brillaba en reserva, al hincha de Argentinos Juniors siempre le quedó esa espina, ese deseo de querer verlo con la camiseta del "Bicho". Por eso la ovación cayó apenas apareció por detrás de la pantalla. Remera blanca, mirada al suelo, sonrió tímidamente cuando levantó la mano para saludar. El "Riquelme, Riquelme" retumbó como si fuera La Bombonera quién lo recibía. Se sentó en el medio, entre Luis Segura, el presidente, y Matías Caruzzo, el último referente, que también volvió en este mercado de pases. A su alrededor, nombres históricos: Claudio Borghi —técnico del club—, Cristian Ledesma —también refuerzo del "Bichito"—, Mariano Herrón, Diego Placente, Adrián Domenech, entre otros. Pero en el centro, él. Los ojos hacia él. El hielo lo rompió Segura. Dijo que "el esfuerzo del propio Riquelme por volver inclinó la balanza". Siguió el "Bichi", quien agregó: "La vuelta de ellos es algo tremendo. Estamos nerviosos, es mucha responsabilidad". Entonces le llegó el turno a Román. Primero, protocolarmente, agradeció al club. Confesó que "si hoy tiene para comer, es gracias a este club que le enseñó de chiquito". Y destacó: "Argentinos necesita que lo ayudemos. Lo pensé, lo medité. Y decidí estar acá. Estoy muy contento: es un día muy lindo para mí". Después, una bochornosa conferencia de prensa. Lamentable. Ante cada pregunta de los periodistas que hiciera referencia al "Xeneize", al pasado inmediato del "10", los hinchas silbaban, insultaban. Un cronista le avisó del gol de Boca ante Nacional. Los hinchas enloquecieron. Riquelme ni se mosqueó. Se llevó la mano al mentón. Miró al techo. Y cuando Marcelo Benedetto, conductor del evento, logró calmar a las fieras, Riquelme se desentendió y se llevó la mano al oído: no escuchó la pregunta. Será la primera vez del ex Villarreal en el ascenso. No le importa: "El fútbol se juega igual en todos lados", se defendió. "Ojalá la gente disfrute de nuestro juego, representemos al equipo y podamos ascender", remarcó. Y contó una de las razones de su elección: "En mi casa tengo a mi mamá y a mi papá. Ellos me enseñaron a ser agradecido. Hoy estoy acá, muy contento. Voy a cumplir el sueño de jugar en la Primera de Argentinos. Mi familia y yo estamos felices". Bianchi era un tema inevitable. El miércoles, en Corrientes, cuando le preguntaron al "Virrey" por el ídolo "Xeneize", por la dilatación de la renovación de su contrato, respondió que "de Riquelme no iba a hablar". Esta tarde fue consultado sobre su ex técnico. No dudó en devolver cortesías: "De Bianchi no voy a opinar. El mejor técnico del país está acá, al lado mío. Y es Borghi". El aplausometro explotó. Quizás fue demagogia, tal vez sinceridad. Pero Riquelme sabe cómo ganarse a la gente. Al final, le dieron la camiseta: la diez, con el Román abajo, como si la aclaración fuera necesaria. Se puso la camiseta roja con la banda blanca. Levantó sus dos manos, miró las tribunas colmadas y saludó, con una mueca que parecía —parecía— de alegría. Y se fue. Porque mañana a la mañana, después de dos meses, Riquelme vuelve a entrenar. DIARIO POPULAR

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