domingo, 18 de agosto de 2013

Independiente expuso su peor cara ante un Aldosivi contundente

Independiente, con la urgencia de obtener su primer triunfo, empataron 2 a 2 con los marplatenses, por la tercera fecha de la B Nacional. Mancuello y Montenegro (de penal) marcaron para el local, Martínez y Vildozo para el "Tiburón". Independiente: Fabián Assmann; Gabriel Vallés, Julián Velázquez, Claudio Morel Rodríguez y Lucas Villalba; Martín Zapata, Franco Razzotti y Federico Mancuello; Daniel Montenegro; Facundo Parra y Cristian Menéndez. DT: Miguel Ángel Brindisi. Cambios: ST: Christian Núñez por Villalba, 12m. Francisco Pizzini por Parra y 15m. Marcelo Vidal por Mancuello. Aldosivi: Pablo Campodónico; Damián Martínez, Brian Flores, Darío Cajaravilla y Leandro Aguirre; Carlos Rearte, Hernán Lamberti y Marcelo Cardozo; Enrique Seccafién; Juan Imbert y Angel Vildozo. DT: Sebastián Rambert. Cambios: ST: Ignacio Malcorra por Rearte, 11m. Leonardo Baima por Aguirre y 25m. Jonathan Galván por Seccafién. ESTADIO: Libertadores de América, Avellaneda El equipo dirigido por Miguel Ángel Brindisi lo ganaba en el primer tiempo por los goles de Federico Mancuello y Daniel Montenegro, a los 7 y 15 minutos, respectivamente. Pero en la segunda etapa experimentó una notoria merma de juego y permitió la igualdad marplatense, que se consumó con tantos de Damián Martínez (8m.) y Ángel Vildozo (21m.). El árbitro Mauro Giannini tuvo una floja labor al cobrar un penal dudoso del defensor visitante Darío Cajaravilla, quien fue expulsado sobre el final, sobre Cristian Menéndez e ignorando otros dos, uno por equipo. En su segundo partido como local en esta inédita experiencia en la segunda categoría, el `Rojo` volvió a decepcionar su gente, que llenó la cancha como en la derrota ante Brown de Adrogué (2-1) y despidió al equipo con silbidos y abucheos. Aunque falten muchas fechas, este resultado vuelve a poner en duda la continuidad de Brindisi al frente del plantel ya que los rumores de una comunicación con Omar De Felippe, ex DT de Quilmes, para reemplazarlo son cada vez más fuertes en Avellaneda. En cambio, el punto le cayó muy bien al equipo conducido por Sebastián Rambert que luego de dos derrotas -con cuatro goles en contra y ninguno a favor- levantó la imagen, sobre todo, en el segundo tiempo. Con un punto sobre seis, el partido se presentaba como un sufrimiento para los dirigidos por Brindisi, quien por la necesidad de resultados volvió a hacer cambio de nombres y de esquema y a poner desde el inicio al delantero Facundo Parra, quien sólo contaba con un puñado de entrenamientos. Sin embargo, el gol tempranero de Mancuello, quien definió con la pierna derecha (la menos hábil) adentro del área grande luego de una gran colectiva que inició con Lucas Villalba y siguió con Daniel Montenegro, le daba un respiro a las tensiones del "rojo". Cuando el visitante todavía no se había acomodado llegó el dudoso penal que cobró el árbitro Mauro Giannini ante un leve agarrón de Darío Cajaravilla sobre Cristian Ménendez. El `Rolfi` Montenegro, capitán y referente del equipo, convirtió el penal e inmediatamente fue con todos sus compañeros a abrazar a Brindisi en un claro mensaje de apoyo desde el seno del plantel. A partir de ahí, con dos goles de ventaja, se hizo dueño del trámite, monopolizando la pelota y mostrando los primeros destellos de juego colectivo en el campeonato ante un rival débil a esa altura del juego. Independiente pudo haberse ido al descanso con un marcador más amplio si el arquero Pablo Campodónico no le tapaba la volea Franco Razzotti, a los 23, y si Martín Zapata acertaba el mano a mano clarísimo que tuvo casi diez minutos después. Todo era alegría en Avellaneda pero en la segunda parte cambió la historia. El local salió dormido y Aldosivi se aprovechó: achicó los espacios y se paró unos metros más adelante. De esta manera, llegó el descuento de Damián Martínez, con un derechazo rasante al primer palo, y unos minutos después el empate, con el rebote que capitalizó Vildozo en el área chica. Independiente terminó lamentando un remate al palo del ingresado Francisco Pizzini antes del empate y el tiro libre que Montenegro estrelló en el mismo poste en el último minuto de descuento. Con el pitazo final, se desató la silbatina general de todo el estadio que sigue incrédulo con el inicio de la pesadilla más larga de sus 108 años de historia. TÉLAM

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