
Las palabras tienen peso propio. Y si no que lo diga el entrenador Héctor Rivoira. Es que el Chulo le había dicho a Ovación en Mar del Plata que si Rosario Central ganaba los dos primeros partidos, se prendía seguro en la lucha del campeonato por el ascenso directo. Pero su equipo volvió a apagarse, más que a prenderse. Y la ilusión canalla se apagó anoche un poco más como consecuencia de una nueva pobre puesta en escena por el entrenador, quien pese a los cambios, ya sean obligados o por razones tácticas, su escuadra ratificó que necesita un conductor con GPS para saber dónde está ubicado en esta exigente B Nacional, donde el canalla sigue cediendo terreno.
Esta versión que plasmó Central en la vuelta del fútbol es muy disímil a la que mostró en toda la pretemporada. Se percibía otro inicio. Hasta demoledor si se quiere y teniendo en cuenta la alta producción que realizó en todos los amistosos de verano.
Pero está claro que la realidad marca lo que hay en casa. Un equipo que, a priori, se reforzó como para hacer saltar la banca en la divisional. Aunque hasta el momento está quedando rezagado. Y es por eso que el Chulo tendrá que reorganizar su agenda táctica de manera inminente. Porque ya no es una cuestión de nombres en campo, sino una cuestión de estado para el cada vez más sufrido pueblo canalla.
Rivoira había manifestado que los dos primeros partidos eran clave para las aspiraciones futuras. Lo dijo con el firme argumento de su pasado exitoso en Atlético Tucumán, donde fechas más tarde llevó al Decano a la elite del fútbol nacional.
Pero su Central no ganó en sus dos primeras grandes presentaciones. Al contrario, sumó apenas un mísero punto como consecuencia del empate ante el amarrete Defensa y Justicia. Y ni hablar del cachetazo que se comió anoche sin anestesia por parte de un poco activo, pero eficaz Almirante Brown ante los ojos de su desesperada masa, que dejó el Gigante una vez más con impotencia, resignación y mucho dolor.
Ya no hay dudas. El Chulo deberá cambiar radicalmente su propuesta de cara al desafío del próximo sábado ante San Martín en el complejo suelo sanjuanino. Caso contrario, el futuro se tornará por demás de oscuro, ya sea en la faz personal como a nivel deportivo para su equipo, que está lejos de convertirse en ese gran protagonista que debe ser si es que desea retornar al circo máximo del fútbol a final de temporada.
LA CAPITAL
ROSARIO
Comentarios