
Los jugadores de la 4ta división ayudaron para rellenar el túnel.
Todos ponen su granito de arena en el estadio
Podría haber sido un entrenamiento más, pero los chicos de la 4ta división de Central Ballester decidieron poner sus ganas y el esfuerzo para ser parte de la historia del Club. Por la lluvia, el camión que traía el hormigón para rellenar el túnel, que une el vestuario con el terreno de juego, no pudo ingresar el predio, ubicado en Sarratea y Camino del Buen Ayre, en José León Suárez. Por ello, los jugadores interrumpieron la práctica y se acercaron a dar una mano para entrar el cemento.
Junto a los albañiles y dirigentes (estuvieron presentes Fernando González –presidente–, Francisco Paoletti –vicepresidente– y Ángel Duci –tesorero–), los chicos hicieron un pasamano desde la puerta del vestuario, que da sobre la calle Sarratea, hasta el último escalón de la escalera.
Quizá, sin darse cuenta, son parte de la historia de la institución. Algún día podrán decirle a sus hijos, familiares o amigos: “Yo ayudé para hacer esta escalera”; o bien, si son parte de la Primera y salgan al terreno de juego, van a pisar sobre algo que ellos mismos construyeron.
Leonardo Mazza
(Prensa CSyDCB)
Todos ponen su granito de arena en el estadio
Podría haber sido un entrenamiento más, pero los chicos de la 4ta división de Central Ballester decidieron poner sus ganas y el esfuerzo para ser parte de la historia del Club. Por la lluvia, el camión que traía el hormigón para rellenar el túnel, que une el vestuario con el terreno de juego, no pudo ingresar el predio, ubicado en Sarratea y Camino del Buen Ayre, en José León Suárez. Por ello, los jugadores interrumpieron la práctica y se acercaron a dar una mano para entrar el cemento.
Junto a los albañiles y dirigentes (estuvieron presentes Fernando González –presidente–, Francisco Paoletti –vicepresidente– y Ángel Duci –tesorero–), los chicos hicieron un pasamano desde la puerta del vestuario, que da sobre la calle Sarratea, hasta el último escalón de la escalera.
Quizá, sin darse cuenta, son parte de la historia de la institución. Algún día podrán decirle a sus hijos, familiares o amigos: “Yo ayudé para hacer esta escalera”; o bien, si son parte de la Primera y salgan al terreno de juego, van a pisar sobre algo que ellos mismos construyeron.
Leonardo Mazza
(Prensa CSyDCB)
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