
Instituto acumuló su segunda derrota consecutiva pero aún está en zona de ascenso directo, al menos hasta que San Martín de San Juan juegue este sábado. (Foto: Sergio Cejas).
Instituto perdió ante Quilmes en Alta Córdoba y el público reprobó su actuación. Fue la segunda derrota consecutiva del albirrojo, que quedó segundo a un punto del cervecero y mañana puede salir de la zona de ascenso directo si San Martín de San Juan le gana a All Boys.
La silbatina instantánea apenas Alejandro Toia marcó el final del partido, que encontró a Instituto derrotado 1-0 por Quilmes –que lo superó en la punta de las posiciones de la Primera B Nacional– es la muestra de la frustración que se llevó anoche el público albirrojo.
Aunque luego bajaron los decibeles, en la retirada del campo de juego continuaron los reclamos de una platea enfurecida hacia el entrenador Marcelo Bonetto y hacia Leandro Zárate, el blanco favorito que eligieron los hinchas de Alta Córdoba. Asimismo, el equipo se fue a vestuarios entre aplausos, en una actitud cambiante de la hinchada, que puede traducirse como un reconocimiento a la campaña que viene desarrollando.
Es que aunque anoche perdió el liderazgo, ya que el Cervecero lo superó por un punto, Instituto conserva, al menos hasta que juegue San Martín de San Juan (mañana visita a All Boys), su posición en puesto de ascenso directo. Si el Verdinegro suma de a tres, el Albirrojo quedará tercero, en zona de promoción.
Sumado al 0-2 contra Aldosivi, la Gloria acumuló su segundo traspié consecutivo, algo que sólo le había pasado en las fechas 11ª y 12ª, cuando había perdido contra Rafaela y el San Martín sanjuanino. Pero la preocupación en Alta Córdoba nace en la merma del rendimiento del equipo y la poca cosecha de puntos en el tiempo reciente: en los últimos cinco partidos, Instituto sumó cinco puntos.
De cara al partido que jugará dentro de 10 días en Rafaela, el desafío de Bonetto y su cuerpo técnico será encontrar soluciones para que el equipo emerja de esta mini racha negativa. El juego contra la Crema es la continuidad de una seguidilla frente a rivales durísimos, que proseguirá contra San Martín (SJ), Olimpo y All Boys.
Mazazo propio y palos rivales
La noche pintaba para fiesta, con las tribunas llenas, el entusiasmo desbordante del público local y el equipo que arrancó con todo, tratando de arrollar a su rival. “Esta noche, cueste lo que cueste, esta noche tenemos que ganar”, tronaba el Monumental.
Pero apenas pasaron 3 minutos, cuando Quilmes aprovechó una falla en la mitad de cancha, que tomó mal parada a la defensa local: comandó Miguel Caneo y definió Facundo Sava, en la única situación que tendría en el partido. La capacidad del veterano “Colorado”, en el 1-0, contrastó con lo mucho que les cuesta a los delanteros albirrojos imponerse en el área rival.
“Movete Gloria, movete; que esta hinchada está loca, hoy no podemos perder”, suplicaba la parcialidad local, que veía que su equipo iba al frente, pero que chocaba una y otra vez contra las dos líneas de cuatro que plantó Quilmes.
Como siempre ocurre, es más fácil destruir que construir. Y el Cervecero decidió cerrar los espacios y jugar con la desesperación de Instituto. Para colmo, la Gloria no liga ni un poquito: como en Mar del Plata, volvió a tener dos remates en los palos, uno en cada tiempo.
Contra Aldosivi, habían sido Silvio Romero y Facundo Erpen quienes les acertaron a los caños. Anoche, “el Chino” Romero metió un derechazo en el travesaño en el primer tiempo y un remate en el palo en el segundo.
La impotencia aumentaba cuando se acercaba el final (a los 35 sonó el “jugadores, la c... a ver si ponen huevo, que no juegan con nadie”), la mala predisposición hacia el árbitro Toia (por su poco prolija designación) caldeaban el ambiente y las intenciones de Instituto se diluían sin generar peligro. Se consumó la derrota, sólo hubo frustración.
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